Título en España:  Mi vida en rosa
Título original: Ma vie en rose
Año: 1997
Duración: 88 min.
País: Bélgica-Francia-Reino Unido
Dirección: Alain Berliner
Guión: Alain Berliner, Chris Vander Stappen (Idea: Chris Vander Stappen)
Fotografía: Yves Cape
Música: Dominque Dalcan
Diseño de producción: Véronique Melery
Vestuario: Karen Muller Serreau
Montaje: Sandrine Deegen
Intérpretes: Georges du Fresne, Michèle Laroque, Jean-Philippe Ecoffey, Hélène Vincent, Daniel Hanssens, Laurence Bibot, Jean-François Gallote, Caroline Baehr, Julien Riviere, Marie Bunel
Sinopsis: Ludovic es el hijo menor de una familia de clase media. Su máxima ilusión es ser una niña y está convencido de que su sueño se convertirá, tarde o temprano, en realidad. Por eso no entiende la preocupación de sus padres, las burlas de sus compañeros y todas las reacciones adversas que siente a su alrededor.

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Mi vida en rosa (Ma vie en rose, 1997), del director Alain Berliner, es una coproducción de Bélgica, Francia y Reino Unido. Narra la historia de Ludovic, un niño de clase media cuya máxima aspiración es ser una niña a pesar de las inquietudes que esto genera en sus padres, las burlas de sus compañeros y todas las reacciones adversas que siente a su alrededor.


(El siguiente texto ha sido extraído de http://hamletstr.blogspot.com.es/2004/04/ma-vie-en-rose-mi-vida-en-rosa.html)

En la búsqueda de la identidad del individuo, sea personal, moral, profesional o sexual, el camino por recorrer muchas veces implica rechazos dentro de una sociedad que responde más a estereotipos y paradigmas establecidos, que a una reflexión profunda acerca del porqué de sus creencias. En el caso de Ludovic (Georges du Fresne), la situación es más que peculiar: es un niño que cree que cuando sea grande se convertirá en mujer. A partir de esta premisa, la cinta por medio de la comedia enfrentará al espectador a cuestiones como la tolerancia, la definición de uno mismo y la manera en cómo se dan los patrones de aceptación en la sociedad.

La familia de Ludo es nueva en el barrio. Su padre acaba de adquirir un trabajo y para ello organiza una fiesta para presentar a su familia. Es la primera vez que vemos a Ludo vestido de niña causando obviamente un impacto entre la familia y los vecinos. El incidente es minimizado hasta que Ludo empieza a fantasear con uno de sus compañeros de la escuela acerca de cuando crezcan podrán casarse y escenifica una “boda” entre él y su amor futuro. El clímax de la escena sucede cuando la mamá de éste descubre a Ludo a punto de besarlo. A partir de aquí el rechazo hacia él y su familia se acrecentará por creer que Ludo es un pervertido.

Sin embargo, no es una cinta acerca de un niño que pasa a la adolescencia y descubre su sexualidad. Ludo apenas tiene 6 años. Incluso cuando escriben afuera de su casa la palabra “marica” su padre le explica que el significado de esa palabra mostrándole un matamoscas y diciéndole: “esto es un marica”. A pesar de todo, sus acciones están motivadas por su propia inocencia, por sus fantasías de convertirse en niña cuando crezca así como todos los demás niños desean ser bomberos o astronautas al ser mayores.

En una cinta que apela a la búsqueda del lado femenino, los roles interpretados por mujeres son memorables. La abuela (Hélène Vincent), contrario a lo que se podría pensar, es la parte más liberal de la familia: propone que Ludo pueda vestirse como él quiera, pues así se siente a gusto siendo de esa forma. Hanna (Michéle Laroque), la madre, aunque al principio permite que Ludo se exprese como él desea, conforme va escalando el ataque en contra de su familia se vuelve más hostil con él. No puede soportar que no sea como los demás niños, le prohíbe intentar vestirse de mujer e incluso llega a cortarle el cabello para que parezca niño. No es que Hanna sea una madre castrante o no quiera a su hijo, solo que no es capaz de entenderlo pues lo cree el provocador de los problemas de la familia. Hanna solo desea protegerlo aunque obre en contra de la voluntad de Ludo.

Por último está Pam (Délphine Cadet) una especie de muñeca Barbie tamaño familiar que es el objeto de adoración de Ludo. Él conoce los pasos y la letra de la canción del mundo rosa de Pam (ilustrada en una secuencia de baile muy chistosa), quien se vuelve su amiga imaginaria, una especie de hada madrina que lo protege. En las últimas secuencias, el mundo de Pam contrasta contra el de Hanna puesto que mientras que el de la primera está lleno de colores vivos (muchas tonalidades de rosa), el de la segunda solo ofrece tonalidades grisáceas y simples. Éste es un logro de la fotografía de la película que llega a mostrar efectivamente el contraste de los estados de ánimo por los que Ludo transita.

La película es fácilmente digerible debido a su manejo hábil de la risa y los momentos chuscos para liberar la tensión en el espectador sobre el tópico de la búsqueda de uno mismo. El guión se arma de manera inteligente dejando a un Ludo redimido al final de la cinta, a un episodio de aceptación y un cierre de cuento de hadas. Ma vie en rose es un caso donde lo más importante es atreverse a ser quien uno es, sin miedo, sin temor a lo que dirán los demás. Es una fábula que abre la puerta a un nuevo nivel de aceptación, de reconciliación con uno mismo y con la vida. Ser quien se quiere ser es de los hechos más bellos con los que se puede vivir.