Título en España: Más allá de la pizarra
Título original: Beyond the Blackboard
Año: 2011
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Director: Jeff Bleckner
Guión: Camille Thomasson basado el libro “Nobody Don’t Love Nobody” de Stacey Bess
Fotografía: Eric Van Haren Noman
Música: Jeff Beal
Diseño de producción: John Willett
Dirección artística: Billy Ray
Decorados: Susan Magestro
Vestuario: Karyn Wagner
Montaje: Geoffrey Rowland
Intérpretes: Emily VanCamp, Steve Talley, Timothy Busfield, Julio Oscar Mechoso, Nicki Aycox, Kiersten Warren, Treat Williams, Liam McKanna, Paola Andino, Luis Jose Lopez, Deidrie Henry, Luce Rains, Mat Greer, Savannah McReynolds, Colin Baiocchi
Sinopsis: Una maestra de 24 años intenta por vez primera afrontar sus temores iniciales y prejuicios haciendo diferencia en las vidas de los niños sin hogar a los que enseña en un aula improvisada en un refugio.

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Esta película, al igual que la anterior, también está basada en una historia real. Narra la experiencia de la profesora Stacey Bess ocurrida en el año 1987, cuando se hizo cargo con el año escolar ya empezado, de la “escuela” improvisada en un refugio para personas sin techo en Salt Lake City. “Una escuela sin nombre” donde espera enseñar de primero a sexto grado en la misma aula. A pesar de ver la dificultad de enseñar a varios estudiantes de grados diferentes, se interesa por la oportunidad y con seriedad y profesionalismo se prepara para su primer día. Sin embargo, su sueño se transformará en una pesadilla cuando llega al lugar y se encuentra con que el “aula” es un almacén sucio, con un par de libros hechos añicos, un escritorio, sillas rotas y la guarida de una rata. Los niños desnutridos, sucios, maleducados junto a sus padres que luchan, y a la vez están frustrados, muestran la distancia que hay entre la escuela que soñó Stacey y la realidad que tiene enfrente. Todos, en nuestra vida, hemos tenido algún maestro que ha marcado la diferencia, y que siempre lo recordamos, por lo bien que enseñó, pero sobre todo por lo bien que nos trató. De esto trata la película.


(El siguiente texto ha sido extraído de http://www.filmaffinity.com/es/user/rating/407348/516191.html)

Prolífica por donde se le mire, Stacy Bess es una educadora, escritora y conferencista, galardonada con numerosos premios por su labor en pro de los niños sin techo de los EEUU. Casada desde hace tres décadas, es la feliz madre de seis chicos (en la película va por el número tres) y ahora está dedicada a escribir y a dictar charlas que motiven mejores condiciones para los niños pobres que, en vez de reducirse en el mundo como debiera ser, cada día aumentan cual si fuera éste un mal irresoluble.

Su libro, Nadie no ama a nadie fue un éxito de librerías y la productora Hallmark pronto se interesó por llevarlo al cine, quizás por la novedad que ofrece al salirse del marco de la pizarra para mostrar todo un compromiso de tarea comunitaria y de intervención con el Estado, en el que se da prueba de una vocación absolutamente ejemplar.

La historia que se nos cuenta en Detrás de la pizarra, se centra en la primera labor como maestra que asume una chica de 24 años recién egresada de la preparatoria, quien, esperanzada de llegar a un colegio como aquel en el que ella estudió “un increíble lugar donde los niños se hallaban a salvo y a gusto”, de pronto se enfrenta a la dura realidad de un refugio para familias sin techo donde, “la escuela”, es un salón desvencijado, sin nombre y sin más recursos que unos pocos pupitres, un tablero y un almuerzo proporcionado por el gobierno escolar.

Como es de esperarse, la primera sensación es de pesadumbre y descorazonamiento… pero pronto, la joven maestra comienza a descubrir los potenciales, los valores y la inmensa oportunidad que le está ofreciendo la vida para hacer algo grande… y entonces se entrega con alma, vida y sombrero (el de Danny) a aquella poderosa y humanitaria labor. Aplausos para Greg, el enamorado e incondicional marido dispuesto a apoyar a su esposa en todos sus propósitos.

Suena un tanto a déjà vu algunas de las cosas que suceden, pero siento que pese a sus limitados recursos y como lo sugiere su título original, este filme se sale del marco de la pizarra para mostrar la encomiable labor de una completa socióloga que, sincera al reconocer que “la pobreza me asquea y hasta le temo, y ni siquiera estoy dando a los niños lo mejor de mí”, de pronto aprende a descubrir el inmenso valor de aquella estupenda muchachada y de aquella gente que solo espera una oportunidad para demostrar que tienen un alma amorosa y generosa como cualquier ser humano.

Hay mucha calidez, numerosos ejemplos de solidaridad y de potenciales que esperan ser descubiertos, y sobre todo, refulge la plenitud de una profesión que, ejercida con espíritu, puede lucir como la más maravillosa del mundo.

Encantadora presencia de Emily VanCamp representando a esa suerte de profesoras que, resultan tan escasas en la vida real, que toca hacerles a cada una cuando menos una película.