Título en España: Capitanes intrépidos
Título original: Captains Courageous
Año: 1937
Duración: 111 min. B/N
País: Estados Unidos
Director: Victor Fleming
Guión: John Lee Mahin, Marc Connelly y Dale Van Every basado en la novela homónima de Rudyard Kipling
Fotografía: Harold Rosson
Música: Franz Waxman
Dirección artística: Cedric Gibbons
Montaje: Elmo Veron
Intérpretes: Freddie Bartholomew, Spencer Tracy, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, Charley Grapewin, Mickey Rooney, John Carradine, Oscar O’Shea, Jack La Rue
Sinopsis: La goleta We´re Here acaba de pescar un pez distinto: Harvey Cheyne, un niño rico de diez años, que se ha caído por la borda de un transatlántico. Harvey tendrá que esperar meses hasta que la goleta vuelva a puerto, meses que lo transformarán de un niño quejica y malcriado en un joven honorable, y todo gracias a las lecciones de vida que recibirá de Manuel, el humilde pescador que le acoge.

IMDBFilmaffinity.

En la película Capitanes intrépidos (1937), de Victor Fleming, Harvey, un caprichoso niño rico que está haciendo un crucero con su padre, cae por la borda del yate, siendo recogido por un barco de pesca al mando de un intrépido capitán. El pesquero tiene que acabar la larga campaña de pesca antes de llevar al chico a tierra firme. Harvey conseguirá adaptarse a la dura vida en alta mar gracias a su íntima relación con Manuel, un bondadoso marinero portugués que ejercerá sobre el niño una benéfica influencia, la del buen tutor que todo niño no acompañado debiera encontrar.


(El siguiente texto ha sido extraído de http://www.filmaffinity.com/es/user/rating/178257/833624.html)

Basada en la novela Captains Courageous (1897), de Rudyard Kipling, fue dirigida por Victor Fleming. Se rodó en exteriores del Pacífico, NYC y los estudios de la Metro. Producida por Louis L. Lighton, obtuvo 4 nominaciones a los Oscar y ganó uno (actor).

La acción tiene lugar en NY, NYC, Atlántico N. y Gloucester (RU), en 1936/37, a lo largo de varios meses. Narra la historia de Harvey Cheyne (Freddie Bartholomew), de 10 años, hijo único de padre rico (Melvyn Douglas), que enviudó hace tiempo. Harvey es caprichoso, manipulador y presumido, quiere obtener todo lo que desea, aunque tenga que comprar voluntades o hacer trampas. El padre le tiene algo descuidado, porque los negocios le absorben. Durante una travesía en trasatlántico, después de tomar seis helados, cae accidentalmente al agua en alta mar, sin ser visto. Es recogido por un marinero, Manuel Fidello (Spencer Tracy), que lo lleva al barco bacaladero en el que trabaja.

El relato consigue crear un crescendo de emotividad, que lleva al espectador desde el rechazo inicial de Harvey, hasta el reconocimiento y afecto. El muchacho ha crecido en un ambiente de lujo, comodidad y atenciones, marcado por el doble error del padre de desatenderle y compensarle consintiendo sus caprichos y fomentando su conducta pretenciosa al darle más dinero de lo razonables. En el barco de pesca, Harvey se ve inmerso en una comunidad que trabaja con dureza, siente indiferencia por la posición acomodada del padre y responde a su falta de integración social con animadversión y rechazo. La actuación paternal de Manuel, comprensiva, afectuosa y protectora, hace posible que el chico vaya aceptando las normas del grupo y asumiendo las tareas que se le asignan. A lo largo del proceso, aprende a compartir, colaborar, ayudar y, sobre todo, a ser compañero de los iguales y amigo de los amigos. Ha de renunciar al orgullo, la presunción y los caprichos. Gracias a ello descubre la riqueza del espíritu humano, su generosidad y lealtad. Pasa de ser un niño inmaduro y mimado a ser un muchacho juicioso, razonable y respetado.

La música, de Waxman, sinfónica, ofrece una composición de tono heroico, que traspira grandeza y belleza. Entre las canciones de Manuel (se han de escuchar en VO) se incluye la melodía catalana “El noi de la mare”. La fotografía, de Harold Rosson (Cantando bajo la lluvia, 1952), usa planos cercanos y elabora un bonito relato de navegación a vela, con ayuda de acertados efectos especiales. La interpretación de Freddie Bartholomew (El pequeño Lord, 1936) evoluciona desde la antipatía que suscita al principio hasta su irresistible atractivo hacia el final. Spencer Tracy obtuvo merecidamente su primer Oscar. La dirección alterna escenas de acción y aventuras, con otras de trabajo, lucha por la vida y amistad.

La película obtuvo un gran éxito de público y crítica. Fue el primer film de la Metro que se emitió por TV (1955). Exalta la amistad, el compañerismo y la lealtad.