Miércoles, Junio 28, 2017

Big Man, Little Love

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Título en España: Big Man, Little Love
Título original: Büyük adam küçük ask
Año: 2001
Duración: 115 min.
País: Turquía-Grecia-Hungría
Dirección y Guión: Handan Ipekçi
Fotografía: Erdal Kahraman
Música: Serdar Yalçin y Mazlum Çimen
Dirección artística: M. Ziya Ülkenciller y Natali Yeres
Vestuario: Ferenc Schöffer, Gyorgy Homonnay y Cem Baseski
Montaje: Nikos Kanakis
Intérpretes: Sükran Güngör, Dilan Erçetin, Füsun Demirel, Yildiz Kenter, Ismail Hakki Sen
Sinopsis: Hejar, una niña kurda cuyos padres han desaparecido, está en casa de unos familiares en Estambul cuando se ve envuelta en una redada policial. Tras este suceso es acogida por su vecino, un juez turco jubilado. El anciano, de creencias conservadoras y fuertes convicciones kemalistas, sentirá un profundo cambio en su vida a medida que se vaya encariñando con la pequeña, hasta el punto de viajar a las provincias kurdas del Sudeste de Turquía, donde descubrirá una realidad oculta en su país.

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En Büyük adam küçük ask (2001), literalmente “Hombre grande, poco amor”, la directora Handan İpekçi muestra la realidad multiétnica, multicultural, multilingüe de la Turquía de 1984, cuando el gobierno de Turgut Ozal reprime a la población kurda en las provincias orientales. En ese momento, Hejar, cuyos padres son asesinados por la policía en una redada en Estambul, será acogida de manera accidental por su vecino, un juez turco jubilado. El anciano, de creencias conservadoras, sentirá un profundo cambio en su vida a medida que se vaya encariñando con la niña. 


(El siguiente texto ha sido extraído y traducido de https://books.google.es/books?id=lV1KAgAAQBAJ&dq=Antalya+Film+Festival+2001+Ipek%C3%A7i&hl=es)

La pequeña Hejar, de origen kurdo, es traída a la metrópoli por un pariente después de perder a su familia durante un ataque a su pueblo. Allí sobrevive a una sangrienta incursión de la policía y es protegida por un anciano vecino, un juez retirado afín a la ideología kemalista. La criada Sakine, una kurda “asimilada”, sirve de puente entre los dos para vencer la desconfianza mutua, que es muy fuerte. El juez prohíbe hablar kurdo en la casa. Los ciudadanos de Turquía deben hablar turco. La transformación empieza cuando el juez acepta pronunciar la palabra kurda “Negri” (“No llores”) a la pequeña Hejar, que extraña a su madre muerta.

A pesar de sus maneras melodramáticas, sus posiciones políticamente correctas, las concesiones comerciales (las compras de la pareja ya reconciliada en Benetton) y algunas  subtramas que no se entrelazan bien con la narración principal, Hejar es una película importante pues trae a colación las deficiencias del modelo nacionalista de occidentalización sociocultural y la brecha entre los “turcos blancos” y los “turcos negros”. El juez se asombrará al conocer la Anatolia Oriental, con toda su pobreza, ignorancia, feudalismo y patriarcado, trasplantada a las afueras del Estambul moderno.

A pesar de sus intenciones positivas y sus elogios internacionales, Hejar fue recibida con escepticismo por los turcos, cuestionando los motivos de Ipekçi para elegir un tema que atrae a entidades financieras occidentales, mientras que los kurdos comentaron: “¿Un kurdo tiene que ser guapo como Hejar o ‘asimilado’ como la criada para ser aceptado por los turcos?”. La autocensura juega un papel importante, dando lugar a una postura política algo ambigua. Aún así, el Ministerio de Cultura, que financió parcialmente la película, trató de censurarla tras obtener prestigiosos premios en el festival nacional de cine de Antalya y también la nominación como representante de Turquía a los premios Óscar a la mejor película de habla no inglesa, acusando a la película de destacar el nacionalismo kurdo y retratar negativamente a la policía turca. Aunque la película ya había pasado el escrutinio de la junta de censura y fue estrenada en octubre de 2001, fue retirada de los cines el 2 de marzo de 2002 por el Consejo de Supervisión de Cine, Video y Producciones Musicales del Ministerio de Cultura por violar el principio de la integridad indivisible del Estado. Ipekçi fue llevado a juicio, pero la acusación fue finalmente retirada pues no se encontró “ningún elemento punible”.